miércoles, 30 de junio de 2010

Educar para los medios, el desafío de hoy


La omnipresencia de los medios electrónicos de comunicación y las nuevas tecnologías en la vida del hombre de fin de milenio ha motivado a educadores, pedagogos y especialistas a debatir sobre la "alfabetización audiovisual", o sea, "suministrar a la gente los instrumentos necesarios para desarrollar el sentido crítico y la reflexión frente a la realidad que muestran esos medios". De paso por nuestro país, Roberto Aparici, presidente del Consejo Mundial de Educación para los Medios, con sede en España, y profesor de la Universidad de Educación a Distancia, de Madrid, conversó con La Nacion sobre los contenidos de la propuesta de este organismo no gubernamental, financiado a través de universidades e instituciones educativas de varios países. La Argentina participa como observadora, a través de la Universidad Nacional de Tucumán.

Nuevo alfabeto
"Así como nos enseñaron a leer y a escribir y adquirimos la comprensión de los signos lingüísticos, hoy debemos alfabetizar en los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías, para que los ciudadanos aprendan a analizar los mensajes que reciben", indicó. Este concepto se corresponde con la perspectiva desde la cual la entidad "interpreta a los medios audiovisuales como constructores de una realidad que no es la realidad misma" y no como sucedáneo de los acontecimientos.

Consultado sobre si el público cuenta con suficientes recursos para advertir esa construcción a la que alude, Aparici indicó que "la gente negocia significados. No sabe cómo decodificar los mensajes".

"Es indispensable para nuestra propia formación como ciudadanos -agregó- que aprendamos a conocer qué hacen los medios con nosotros y qué hacemos nosotros con ellos." En orden al compromiso que en esta alfabetización debe asumir la televisión pública, comentó que "es esencial para que el público distinga dónde está la información y dónde la propaganda. En los países donde la TV pública está muy manipulada, la gente está muy desprotegida de valores y de normas".

Aclaró que "ni siquiera el zapping le permite al televidente escapar de la multiplicidad de mensajes que recibe hoy a través de las casi 70 señales de TV por cable".

Tras subrayar que "los medios están más inundados de pastores audiovisuales que de comunicadores", Aparici expresó que "en la actualidad, el periodismo audiovisual se aproxima al lenguaje ficcional, alejándose del documental".

Ver para creer
En cuanto a las estrellas mediáticas y el papel que juegan entre el poder y la sociedad, indicó que "son, en su mayoría, operadores políticos, muchas veces voluntarios. De allí la necesidad de que la gente comprenda el lenguaje audiovisual y la forma de conectarse con la sociedad global en esta época de mundialización de las comunicaciones". La Universidad de Educación a Distancia, de Madrid, desarrolla una tarea constante en relación con la educación para los medios. Aparici indicó que "se trabaja con docentes, niños y jóvenes, a quienes se les sugiere ponerse en el lugar de productores de medios, para que comprendan este proceso críticamente".

En los niveles primario y secundario de la educación en Australia, Canadá y España se desarrolla esta alfabetización audiovisual "como opción dentro de la currícula escolar, con excelentes resultados".

"Si dejamos que los medios de comunicación y las empresas asuman el papel de educadores -subraya Aparici-, la formación cívica de los ciudadanos quedará en manos de instituciones que no fomentan el espíritu crítico y tienden a homogeneizar las ideas." Así refutó un reciente pedido en tal sentido de la ministra Susana Decibe, quien dijo que "hoy la escuela y los docentes no pueden solos".

Susana Reinoso


En la escuela, los chicos tienen la palabra
Medios: una investigación sobre los resultados del plan El diario en la escuela demostró que alienta el espíritu crítico y la participación.

Cuando hace 10 años se lanzó el programa El diario en la escuela, el objetivo fue aprovechar las bondades de los medios de comunicación en el proceso de aprendizaje y, al mismo tiempo, poner a los chicos un poco más cerca de la realidad. En esa época, tiempo de nuestra primavera democrática, el gran objetivo era explicar a los chicos que habían vivido durante casi toda la primaria con un gobierno de facto qué era la libertad de expresión y enseñarles a valorarla.

A diez años del comienzo de esa experiencia piloto se intentó medir los resultados. Para ello, la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (Adira) junto con la Universidad de Stanford, California, realizaron una investigación entre 4000 chicos de sexto y séptimo grado del interior y de la Capital Federal para averiguar qué incidencia tiene en los chicos la lectura del periódico en las escuelas.

Los resultados alientan las teorías de los especialistas que juzgan imprescindible aprender a pararse menos ingenuamente frente a la realidad cocinada por los medios.

Espíritu crítico
La investigación confirmó la hipótesis de partida: los chicos habituados a discutir los contenidos de la prensa son más críticos y participativos, se muestran más tolerantes hacia quienes tienen ideas diferentes, se atreven a aventurar opiniones políticas y a tomar distancia cuando no los convence la información. En otras palabras, desarrollan espíritu crítico. La clave del éxito es simple, además de gratuita: miles de chicos que cursan el nivel primario, de la Capital Federal y del interior del país, reciben regularmente los diarios locales en sus escuelas. Una vez en casa, dialogan con sus papás y amigos, y siguen a través de la radio y de la televisión lo que leyeron en el papel.

Según Roxana Morduchowicz, a cargo del estudio, se verificó además que el acceso a la información ayuda a manejar mejor las diferencias entre los alumnos de bajos y altos recursos. Además, los chicos pueden llevarse ejemplares a la casa. "Yo les cuento las noticias a mis papás, para que estén informados y no los marginen", dice Andrea, de doce años, con un dulce acento peruano.

En el interior, el programa está a cargo de Adira, y funciona desde 1987. En la Capital Federal, está a cargo de la Secretaría de Educación, de la Asociación Distribuidora de Diarios y de los diarios locales. Unos 10.000 chicos por año se suman a los lectores y, desde 1986, cuando se inició con sólo 10 escuelas, hoy ya son 150 establecimientos en los que se reparten 8000 ejemplares por semana.

En la escuela N° 5 de Malabia al 3600, en Capital, los chicos piden el micrófono. "A mí estas modelos no me gustan -dijo una nena de segundo grado mientras agitaba una página-, se hacen famosas sólo por caminar." Otro de los "juegos" preferidos por los chiquitos de segundo y tercer grado es recortar fotos de famosos y escribir abajo todo lo que saben de él.

"Lo que más les llama la atención es descubrir tantas intimidades de una persona que no es ni vecina ni amiga", cuenta la directora de la escuela, Noemí Zanonello. Las fotos más recortadas fueron las de Carlos Menem, Domingo Cavallo, Valeria Mazza... Esta última recibió como adjetivo el término "ganadora".

En política, las tipificaciones fueron más duras: "Menem no me gusta, porque habla muchas pavadas", dice sin piedad Federico, de segundo grado. "A Cavallo lo recortábamos, pero ya fue -informa un compañerito-; ahora tenemos a Roque Fernández".

Los diarios también se usan como medio de actualización de temas curriculares. Durante estos días, por ejemplo, se investiga el tema de la alimentación. Los chicos de los grados inferiores recortan artículos sobre higiene alimentaria, los de cuarto buscan información sobre desnutrición. En quinto, sexto y séptimo pidieron abordar el problema de la bulimia y la anorexia.

Los temas preferidos son la ecología, el deporte, los policiales y el humor, aunque también hay interés por los clasificados, "por la desocupación", admiten los maestros.

El broche de oro lo pusieron chicos de segundo grado, cuando pidieron a esta cronista "que los diarios no pongan sólo las malas noticias, para que la gente pueda ser feliz".

El uso de los medios de comunicación en la educación intercultural


La televisión, la radio, el cine, son algunos de los medios de comunicación que están presentes en nuestras vidas. En ellos encontramos modos de representar el mundo, referentes que se incorporan a la percepción de lo que nos rodea. En la escuela aprendemos a crecer siendo conscientes de dónde estamos, a comprender nuestro entorno, cuál es nuestra historia, cómo entender un libro, cómo es nuestro cuerpo, con qué seres vivos compartimos el planeta... y sin embargo no es frecuente que sea éste un espacio en el que nos formemos sobre cómo leer los medios de comunicación, cómo comprender su lenguaje específico, manejarlos de manera crítica, y de forma activa.

La enseñanza sobre los medios de comunicación se ha denominado “alfabetización audiovisual”. Esto incluye el ofrecer elementos al alumnado para el análisis crítico de los mensajes audiovisuales. Y también la capacitación en la creación y producción de mensajes, la expresión a través de herramientas cada vez más accesibles. El uso de los medios en las aulas contribuye al debate, al intercambio, a la comunicación, y a un tipo de enseñanza que va más allá de la educación intercultural. Así lo considera Therese Quinn, profesora en el Art Institute de Chicago y autora de diversos libros sobre educación y justicia social: “Nos estamos trasladando hacia una educación que trabaje sobre el poder y los privilegios”, explica, una educación que incluya a diversos grupos sociales, además de distintas culturas. Entre las formas para denominar este planteamiento educativo se habla de “Social Justice Education” (una educación por la justicia social), también “Norm Critical Education” (una educación crítica hacia lo normativo), y de “Anti-Oppressive Education” (“educación anti-opresiva”), teorizado principalmente por el profesor Kevin K. Kumashiro. En la definición de esta última, Kumashiro plantea que “la calidad de la educación no puede mejorar a menos que nos comprometamos a cuestionar el racismo, clasismo, sexismo, y otras formas de opresión que impregnan nuestras escuelas y sociedades”.

“Beyondmedia Education” es una organización en cuyo nombre se encuentra su propuesta: su trabajo va “más allá de los medios de comunicación”. Utilizan distintos medios, entre los que incluyen video, audio, fotografía, representaciones, para un fin más amplio que la enseñanza sobre su uso: “utilizamos los medios para conseguir un objetivo mayor, que es la justicia social”.

Los medios de comunicación, una nueva institución como herramienta para educar para el desarrollo


Reproducción del artículo de Javier Erro publicado en PTM-Mundubat en él que se habla del papel de la "sociedad mediática”, donde los procesos de socialización y educación pasan por los medios de comunicación.

Nos guste o no, en una “sociedad mediática” como la nuestra los procesos de socialización y educación pasan necesaria y fundamentalmente por los medios de comunicación. Las instituciones tradicionalmente encargadas de socializar y educar –familia, escuela, iglesia, comunidad-, vienen perdiendo peso frente a irrupción de los “medios”. El caso más ilustrativo es el de la escuela, obligada hoy a competir con la televisión y a compartir con ella su antigua hegemonía educadora. La pregunta es: ¿Por qué entonces desde la Educación para el Desarrollo continuamos cuestionándonos, ingenuamente, si educan o no los “medios”?

Creo que tan preocupante contradicción tiene que ver con el tópico de pensar la idea de educar asociándola y reduciéndola sólo a los procesos educativos y a las instituciones formales. Parece que, en la práctica, cuando decimos “educar” tenemos en la cabeza únicamente el espacio social de la escuela o de la universidad. Todo parece indicar que nos costará todavía lo suyo desprendernos, más allá del discurso, de esta mirada estrecha. Sin embargo superar ese defecto constituye el primer paso para comenzar a comprender y abordar las nuevas realidades y dinámicas que tenemos en frente.

Esa visión desfasada de la idea de educar es una de las causas del vacío existente en la reflexión sobre las relaciones entre comunicación y educación, cuando hablamos del campo de la solidaridad. Estamos ante un debate cuyo carácter estratégico, fundamental, nadie se atreve a negar, pero que apenas ha comenzado a despuntar y sobre el que planean no pocos temores.

"¿No es insostenible, además de ineficaz y de un despilfarro, estar pensando y diseñando procesos educadores al margen del “sistema mediático”?"

A veces se argumenta que trabajar los vínculos entre comunicar y educar supone adentrarse en terrenos difíciles, resbaladizos. Puede ser. ¿Pero acaso el desarrollo, la cooperación o la solidaridad son asuntos simples? ¿No se define la sociedad global por ser un modelo de alta complejidad? Creo que es necesario dejar atrás los miedos y poner la atención en los puntos de encuentro y orientación. Reparar en que los ámbitos de la educación para el desarrollo y de la comunicación se acercan, tocan y mezclan cada día más, haciendo borrosas y creativas sus fronteras. En la medida en que estallan las disciplinas, se difuminan los espacios, educar y sensibilizar para el desarrollo y la ciudadanía se convierten en “comunicación”.

Nada ilustra mejor este avance que la propuesta de “Educación para el Desarrollo de quinta generación”. Este enfoque ve la educación para el desarrollo como un “movimiento de socialización” frente a la globalización dominante, como un “proceso educativo (formal, no formal e informal) constante encaminado, a través de la adquisición de conocimientos, actitudes y valores, a promover una ciudadanía global generadora de una cultura de la solidaridad comprometida en la lucha contra la pobreza y la exclusión así como con la promoción del desarrollo humano y sostenible”.

La novedad de esta perspectiva reside en que “Educar para el Desarrollo” pasa a ser algo distinto, integral, que asume cuatro dimensiones diferenciadas y complementarias a la vez: la de sensibilizar, la de educar, formar, la de investigar, y la de incidir y movilizar política y socialmente. Estallan así los compartimentos estancos y la tarea de educar para el desarrollo se convierte en un enfoque transversal en el campo de la cooperación y dentro de las organizaciones, hasta el punto de aspirar a convertirse en las señas de identidad de las ONGD, como sostiene Mari Luz Ortega.

¿Estamos ya situados en el punto de arranque para comprender que la comunicación es mucho más que un instrumento -que socializa y educa en sí misma-, y que los “medios” y las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación nos abren posibilidades “edu-comunicativas” esperanzadoras? ¿Lograremos superar tanto recelo y comenzar a pensar nuestras prácticas sociales e instituciones como acciones y organizaciones comunicativas, estructuradas desde la idea horizontal, abierta y creativa de “red”? El tiempo lo dirá. De momento algo comienza a moverse en torno a los novedosos cruces entre comunicar y educar.

Hoy es «esencial» educar en los medios de comunicación


En la sociedad actual es esencial la formación en los medios de comunicación, reconoce presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, quien denuncia las resistencias de ese sector y del mundo comunicativo.

El arzobispo John P. Foley afrontó el argumento este viernes al intervenir en el Seminario Internacional sobre «La educación de los Medios de Comunicación: Experiencias en el mundo”, organizado por la Unión Internacional de la Prensa Católica» en Roma, según informa el Vatican Information Service (VIS).

«La educación de los medios de comunicación es absolutamente esencial en el mundo de hoy, pero tengo que admitir que he encontrado la oposición de dos sectores: la comunidad académica y los agentes de los mismos medios», reconoció.

«Los profesores plantean objeciones porque no consideran los medios de comunicación como algo serio». Por lo que exclamó: «¡Cómo pueden pasar por alto la profunda influencia que ejercen en la juventud!».

«Los maestros pueden y deben --exigió-- ayudar a los jóvenes a desarrollar el sentido crítico y a ser consumidores inteligentes de los medios de comunicación».

Por su parte, añadió, los profesionales de los medios de comunicación «temen que la educación acentúe la capacidad crítica de las personas.

El arzobispo estadounidense confesó la impresión de que en ocasiones parece que los comunicadores prefieren dirigirse a personas «que ven sin sentido crítico los programas de entretenimiento o incluso las noticias para que compren la mayor parte de los productos presentados en los anuncios».

El prelado concluyó pidiendo que se incrementen «las experiencias de educación en los medios de comunicación en todo el mundo», pues «necesitamos esa educación y compartir nuestras experiencias».

Emile Durkheim y sus aportes a la educación


Aprendiendo a educar comunicando: cibernarium, telecentros y e-learnig

Esto últimos días hemos estado profundizando en los proyectos que a principios de curso se nos anunciaron, el cibernarium, los tele-centros y e-learnig. En realidad, las 3 iniciativas tienen lago en común, que pretenden educar haciendo uso de la comunicación. Los objetivos que tienen, en el fondo, son los mismos, fomentar al educación de la sociedad haciendo uso de los medios de comunicación, y de la comunicación entre las personas.

Cibernarium
Cibernarium es un proyecto de cooperación internacional entre 9 ciudades de Europa y Latinoamérica que tiene como misión desarrollar estrategias locales para hacer frente a la fractura digital en 9 ciudades de Europa y Latinoamérica. A partir de la difusión de una serie de contenidos y materiales que serán utilizados en diversos entornos pretenden mejorar el conocimiento, acceso, uso y optimización de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC). Concretamente, los grupos objeto de este proyectos son los trabajadores, emprendedores, artesanos, desempleados, personas en riesgo de exclusión y estudiantes.

Telecentros
La instalación de telecentros en diferentes poblaciones tiene también un objetivo similar, facilitar el acceso a las nuevas tecnologías tanto a sociedades rurales como a aquellos colectivos que estén menos integrados, para que de esta manera se consiga su participación social en la sociedad de las comunicaciones, o sociedad de la información. Así pues, apuesta sobretodo por la integración de diferentes núcleos sociales que por alguno motivo restan aislados de lo que caracteriza la sociedad de nuestros días.

E-learnig
E-learnig, que significa educación virtual, es otra forma de educación gracias a las comunicaciones, puesto que lo que promueve es el aprendizaje a distancia a través de la red (Internet).

Concretamente, aunque todos los proyectos se no han presentado ampliamente en clase, para tener conocimiento de ellos, y mas o menos nos hemos interesado por ellos, y luego cada grupo trabajará uno de estos, ha sido este precisamente el que se no ha ofrecido a todos participar en él. Para ello, vinieron un grupo de personas a presentarnos el proyecto de Ten-Competence, muy relacionado con lo que se está promoviendo con el plan de estudios Bolonia puesto que pretende un sistema global de competencias. Ellos nos hablaron del concepto lifelong learnig o aprendizaje a lo largo de la vida, referido a las competencias que se van desarrollando a lo largo de la vida. Con el concepto de competencia pretenden un aprendizaje que permita establecer un puente entre diferentes ámbitos. Desde Ten-Competence se apuesta por el aprendizaje individual y Internet como soporte de aprendizaje, puesto que creen que Internet es la clave para el lifelong learnig. Es como una infraestructura para ayudar a compartir recursos, intereses que pueda tener la gente, y cada uno tiene un perfil de competencias diferente. Además, trabajan con una lógica descentralizada, y cualquiera puede ofrecer aprendizaje. En Europa no hay un solo estándar de competencias, y es lo que pretenden conseguir. Ten-Competence es uno de los proyectos más grandes a nivel Europeo sobre las tecnologías para la educación. Por otra parte, pretenden saber si esta propuesta de enseñanza a distancia es posible o no, y por ello hacen encuestas para ver si el sistema funciona o no, cosa que demuestra que van en serio, que quieren que con esto se obtengan resultados, y si no es así, habrá que mejorar. Ahora mismo, ellos ya son conscientes de las dificultades que tiene enseñar a distancia, como que el profesor tiene que tener todo el material desde el primer día que empieza un curso, o que no puede controlar la actividad, no puede saber que seguimiento están haciendo sus alumnos, y para ello los profesores tiene que seguir una metodología especial y muy diferente. Dejando las posibles dificultades a un lado, están ilusionados con el proyecto, y por ello ya tienen pilotos en marcha, y en uno de ellos nosotros hemos sido invitados a participar. Ahora sólo falta ver si funciona el aprendizaje a distancia, pero lo que es seguro es que puede llegar a ser una herramienta muy útil de intercambio de información entre diferentes personas de niveles sociales muy diferentes.

Entrevista con el profesor Rafael Emilio Mateo