
La omnipresencia de los medios electrónicos de comunicación y las nuevas tecnologías en la vida del hombre de fin de milenio ha motivado a educadores, pedagogos y especialistas a debatir sobre la "alfabetización audiovisual", o sea, "suministrar a la gente los instrumentos necesarios para desarrollar el sentido crítico y la reflexión frente a la realidad que muestran esos medios". De paso por nuestro país, Roberto Aparici, presidente del Consejo Mundial de Educación para los Medios, con sede en España, y profesor de la Universidad de Educación a Distancia, de Madrid, conversó con La Nacion sobre los contenidos de la propuesta de este organismo no gubernamental, financiado a través de universidades e instituciones educativas de varios países. La Argentina participa como observadora, a través de la Universidad Nacional de Tucumán.
Nuevo alfabeto
"Así como nos enseñaron a leer y a escribir y adquirimos la comprensión de los signos lingüísticos, hoy debemos alfabetizar en los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías, para que los ciudadanos aprendan a analizar los mensajes que reciben", indicó. Este concepto se corresponde con la perspectiva desde la cual la entidad "interpreta a los medios audiovisuales como constructores de una realidad que no es la realidad misma" y no como sucedáneo de los acontecimientos.
Consultado sobre si el público cuenta con suficientes recursos para advertir esa construcción a la que alude, Aparici indicó que "la gente negocia significados. No sabe cómo decodificar los mensajes".
"Es indispensable para nuestra propia formación como ciudadanos -agregó- que aprendamos a conocer qué hacen los medios con nosotros y qué hacemos nosotros con ellos." En orden al compromiso que en esta alfabetización debe asumir la televisión pública, comentó que "es esencial para que el público distinga dónde está la información y dónde la propaganda. En los países donde la TV pública está muy manipulada, la gente está muy desprotegida de valores y de normas".
Aclaró que "ni siquiera el zapping le permite al televidente escapar de la multiplicidad de mensajes que recibe hoy a través de las casi 70 señales de TV por cable".
Tras subrayar que "los medios están más inundados de pastores audiovisuales que de comunicadores", Aparici expresó que "en la actualidad, el periodismo audiovisual se aproxima al lenguaje ficcional, alejándose del documental".
Ver para creer
En cuanto a las estrellas mediáticas y el papel que juegan entre el poder y la sociedad, indicó que "son, en su mayoría, operadores políticos, muchas veces voluntarios. De allí la necesidad de que la gente comprenda el lenguaje audiovisual y la forma de conectarse con la sociedad global en esta época de mundialización de las comunicaciones". La Universidad de Educación a Distancia, de Madrid, desarrolla una tarea constante en relación con la educación para los medios. Aparici indicó que "se trabaja con docentes, niños y jóvenes, a quienes se les sugiere ponerse en el lugar de productores de medios, para que comprendan este proceso críticamente".
En los niveles primario y secundario de la educación en Australia, Canadá y España se desarrolla esta alfabetización audiovisual "como opción dentro de la currícula escolar, con excelentes resultados".
"Si dejamos que los medios de comunicación y las empresas asuman el papel de educadores -subraya Aparici-, la formación cívica de los ciudadanos quedará en manos de instituciones que no fomentan el espíritu crítico y tienden a homogeneizar las ideas." Así refutó un reciente pedido en tal sentido de la ministra Susana Decibe, quien dijo que "hoy la escuela y los docentes no pueden solos".
Susana Reinoso
En la escuela, los chicos tienen la palabra
Medios: una investigación sobre los resultados del plan El diario en la escuela demostró que alienta el espíritu crítico y la participación.
Cuando hace 10 años se lanzó el programa El diario en la escuela, el objetivo fue aprovechar las bondades de los medios de comunicación en el proceso de aprendizaje y, al mismo tiempo, poner a los chicos un poco más cerca de la realidad. En esa época, tiempo de nuestra primavera democrática, el gran objetivo era explicar a los chicos que habían vivido durante casi toda la primaria con un gobierno de facto qué era la libertad de expresión y enseñarles a valorarla.
A diez años del comienzo de esa experiencia piloto se intentó medir los resultados. Para ello, la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (Adira) junto con la Universidad de Stanford, California, realizaron una investigación entre 4000 chicos de sexto y séptimo grado del interior y de la Capital Federal para averiguar qué incidencia tiene en los chicos la lectura del periódico en las escuelas.
Los resultados alientan las teorías de los especialistas que juzgan imprescindible aprender a pararse menos ingenuamente frente a la realidad cocinada por los medios.
Espíritu crítico
La investigación confirmó la hipótesis de partida: los chicos habituados a discutir los contenidos de la prensa son más críticos y participativos, se muestran más tolerantes hacia quienes tienen ideas diferentes, se atreven a aventurar opiniones políticas y a tomar distancia cuando no los convence la información. En otras palabras, desarrollan espíritu crítico. La clave del éxito es simple, además de gratuita: miles de chicos que cursan el nivel primario, de la Capital Federal y del interior del país, reciben regularmente los diarios locales en sus escuelas. Una vez en casa, dialogan con sus papás y amigos, y siguen a través de la radio y de la televisión lo que leyeron en el papel.
Según Roxana Morduchowicz, a cargo del estudio, se verificó además que el acceso a la información ayuda a manejar mejor las diferencias entre los alumnos de bajos y altos recursos. Además, los chicos pueden llevarse ejemplares a la casa. "Yo les cuento las noticias a mis papás, para que estén informados y no los marginen", dice Andrea, de doce años, con un dulce acento peruano.
En el interior, el programa está a cargo de Adira, y funciona desde 1987. En la Capital Federal, está a cargo de la Secretaría de Educación, de la Asociación Distribuidora de Diarios y de los diarios locales. Unos 10.000 chicos por año se suman a los lectores y, desde 1986, cuando se inició con sólo 10 escuelas, hoy ya son 150 establecimientos en los que se reparten 8000 ejemplares por semana.
En la escuela N° 5 de Malabia al 3600, en Capital, los chicos piden el micrófono. "A mí estas modelos no me gustan -dijo una nena de segundo grado mientras agitaba una página-, se hacen famosas sólo por caminar." Otro de los "juegos" preferidos por los chiquitos de segundo y tercer grado es recortar fotos de famosos y escribir abajo todo lo que saben de él.
"Lo que más les llama la atención es descubrir tantas intimidades de una persona que no es ni vecina ni amiga", cuenta la directora de la escuela, Noemí Zanonello. Las fotos más recortadas fueron las de Carlos Menem, Domingo Cavallo, Valeria Mazza... Esta última recibió como adjetivo el término "ganadora".
En política, las tipificaciones fueron más duras: "Menem no me gusta, porque habla muchas pavadas", dice sin piedad Federico, de segundo grado. "A Cavallo lo recortábamos, pero ya fue -informa un compañerito-; ahora tenemos a Roque Fernández".
Los diarios también se usan como medio de actualización de temas curriculares. Durante estos días, por ejemplo, se investiga el tema de la alimentación. Los chicos de los grados inferiores recortan artículos sobre higiene alimentaria, los de cuarto buscan información sobre desnutrición. En quinto, sexto y séptimo pidieron abordar el problema de la bulimia y la anorexia.
Los temas preferidos son la ecología, el deporte, los policiales y el humor, aunque también hay interés por los clasificados, "por la desocupación", admiten los maestros.
El broche de oro lo pusieron chicos de segundo grado, cuando pidieron a esta cronista "que los diarios no pongan sólo las malas noticias, para que la gente pueda ser feliz".
Nuevo alfabeto
"Así como nos enseñaron a leer y a escribir y adquirimos la comprensión de los signos lingüísticos, hoy debemos alfabetizar en los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías, para que los ciudadanos aprendan a analizar los mensajes que reciben", indicó. Este concepto se corresponde con la perspectiva desde la cual la entidad "interpreta a los medios audiovisuales como constructores de una realidad que no es la realidad misma" y no como sucedáneo de los acontecimientos.
Consultado sobre si el público cuenta con suficientes recursos para advertir esa construcción a la que alude, Aparici indicó que "la gente negocia significados. No sabe cómo decodificar los mensajes".
"Es indispensable para nuestra propia formación como ciudadanos -agregó- que aprendamos a conocer qué hacen los medios con nosotros y qué hacemos nosotros con ellos." En orden al compromiso que en esta alfabetización debe asumir la televisión pública, comentó que "es esencial para que el público distinga dónde está la información y dónde la propaganda. En los países donde la TV pública está muy manipulada, la gente está muy desprotegida de valores y de normas".
Aclaró que "ni siquiera el zapping le permite al televidente escapar de la multiplicidad de mensajes que recibe hoy a través de las casi 70 señales de TV por cable".
Tras subrayar que "los medios están más inundados de pastores audiovisuales que de comunicadores", Aparici expresó que "en la actualidad, el periodismo audiovisual se aproxima al lenguaje ficcional, alejándose del documental".
Ver para creer
En cuanto a las estrellas mediáticas y el papel que juegan entre el poder y la sociedad, indicó que "son, en su mayoría, operadores políticos, muchas veces voluntarios. De allí la necesidad de que la gente comprenda el lenguaje audiovisual y la forma de conectarse con la sociedad global en esta época de mundialización de las comunicaciones". La Universidad de Educación a Distancia, de Madrid, desarrolla una tarea constante en relación con la educación para los medios. Aparici indicó que "se trabaja con docentes, niños y jóvenes, a quienes se les sugiere ponerse en el lugar de productores de medios, para que comprendan este proceso críticamente".
En los niveles primario y secundario de la educación en Australia, Canadá y España se desarrolla esta alfabetización audiovisual "como opción dentro de la currícula escolar, con excelentes resultados".
"Si dejamos que los medios de comunicación y las empresas asuman el papel de educadores -subraya Aparici-, la formación cívica de los ciudadanos quedará en manos de instituciones que no fomentan el espíritu crítico y tienden a homogeneizar las ideas." Así refutó un reciente pedido en tal sentido de la ministra Susana Decibe, quien dijo que "hoy la escuela y los docentes no pueden solos".
Susana Reinoso
En la escuela, los chicos tienen la palabra
Medios: una investigación sobre los resultados del plan El diario en la escuela demostró que alienta el espíritu crítico y la participación.
Cuando hace 10 años se lanzó el programa El diario en la escuela, el objetivo fue aprovechar las bondades de los medios de comunicación en el proceso de aprendizaje y, al mismo tiempo, poner a los chicos un poco más cerca de la realidad. En esa época, tiempo de nuestra primavera democrática, el gran objetivo era explicar a los chicos que habían vivido durante casi toda la primaria con un gobierno de facto qué era la libertad de expresión y enseñarles a valorarla.
A diez años del comienzo de esa experiencia piloto se intentó medir los resultados. Para ello, la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (Adira) junto con la Universidad de Stanford, California, realizaron una investigación entre 4000 chicos de sexto y séptimo grado del interior y de la Capital Federal para averiguar qué incidencia tiene en los chicos la lectura del periódico en las escuelas.
Los resultados alientan las teorías de los especialistas que juzgan imprescindible aprender a pararse menos ingenuamente frente a la realidad cocinada por los medios.
Espíritu crítico
La investigación confirmó la hipótesis de partida: los chicos habituados a discutir los contenidos de la prensa son más críticos y participativos, se muestran más tolerantes hacia quienes tienen ideas diferentes, se atreven a aventurar opiniones políticas y a tomar distancia cuando no los convence la información. En otras palabras, desarrollan espíritu crítico. La clave del éxito es simple, además de gratuita: miles de chicos que cursan el nivel primario, de la Capital Federal y del interior del país, reciben regularmente los diarios locales en sus escuelas. Una vez en casa, dialogan con sus papás y amigos, y siguen a través de la radio y de la televisión lo que leyeron en el papel.
Según Roxana Morduchowicz, a cargo del estudio, se verificó además que el acceso a la información ayuda a manejar mejor las diferencias entre los alumnos de bajos y altos recursos. Además, los chicos pueden llevarse ejemplares a la casa. "Yo les cuento las noticias a mis papás, para que estén informados y no los marginen", dice Andrea, de doce años, con un dulce acento peruano.
En el interior, el programa está a cargo de Adira, y funciona desde 1987. En la Capital Federal, está a cargo de la Secretaría de Educación, de la Asociación Distribuidora de Diarios y de los diarios locales. Unos 10.000 chicos por año se suman a los lectores y, desde 1986, cuando se inició con sólo 10 escuelas, hoy ya son 150 establecimientos en los que se reparten 8000 ejemplares por semana.
En la escuela N° 5 de Malabia al 3600, en Capital, los chicos piden el micrófono. "A mí estas modelos no me gustan -dijo una nena de segundo grado mientras agitaba una página-, se hacen famosas sólo por caminar." Otro de los "juegos" preferidos por los chiquitos de segundo y tercer grado es recortar fotos de famosos y escribir abajo todo lo que saben de él.
"Lo que más les llama la atención es descubrir tantas intimidades de una persona que no es ni vecina ni amiga", cuenta la directora de la escuela, Noemí Zanonello. Las fotos más recortadas fueron las de Carlos Menem, Domingo Cavallo, Valeria Mazza... Esta última recibió como adjetivo el término "ganadora".
En política, las tipificaciones fueron más duras: "Menem no me gusta, porque habla muchas pavadas", dice sin piedad Federico, de segundo grado. "A Cavallo lo recortábamos, pero ya fue -informa un compañerito-; ahora tenemos a Roque Fernández".
Los diarios también se usan como medio de actualización de temas curriculares. Durante estos días, por ejemplo, se investiga el tema de la alimentación. Los chicos de los grados inferiores recortan artículos sobre higiene alimentaria, los de cuarto buscan información sobre desnutrición. En quinto, sexto y séptimo pidieron abordar el problema de la bulimia y la anorexia.
Los temas preferidos son la ecología, el deporte, los policiales y el humor, aunque también hay interés por los clasificados, "por la desocupación", admiten los maestros.
El broche de oro lo pusieron chicos de segundo grado, cuando pidieron a esta cronista "que los diarios no pongan sólo las malas noticias, para que la gente pueda ser feliz".



